De los 15 a los 18 años, Anita y su hermana vivieron al cuidado de su abuela. Los seis meses de ausencia de Angela se transformaron en tres largos años.
Apenas terminados sus estudios secundarios, Anita debió optar por su destino laboral: el ofrecimiento de una prima como empleada administrativa en una escuela privada.
Anita llegaba todos los días a las 8 de la mañana. Todos. Sin faltar. En una escuela primaria, en un barrio cualquiera de esta capital, los alumnos comienzan a llegar. Algunos corren, otros, saltan. El clima es distendido. Las maestras toman su té mientras conversan sobre la novela de la noche. Dos niñas juegan en un rincón del descascarado patio al fideo fino, intentando esquivar, como parte del juego, una molesta gotera.
Mientras dan vueltas y más vueltas recitan una poesía:
“El rincón de la intimidad es de las dos Andreas, Allí ambas pueden conversar sin que nadie interfiera. En ese hermoso lugar, charlaron varios recreos , hasta que algunos insolentes sin permiso se metieron. Entonces las dos Andreas, felices ya no estuvieron, teniendo que cuidar que no abusen de su secreto”.
A los pocos días de entrar a trabajar, Anita cree descubrir una situación extraña con respecto a unos cheques.
Nadie parece advertirlo.
Pero ella, la recién llegada, con 18 años recién cumpliditos, estaba frente a un desfalco?
Sabria su prima de todo esto? La involucrarían a ella también?
Hoy mas que nunca como extrañaba a su mamá.
jueves, 23 de junio de 2011
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